Templo donde se guardaban fetos, se convertirá en centro de meditación

Bangkok, Tailandia. Por todas partes, donde hay bebés, mujeres embarazadas, fetos y muerte están presentes monjas, religiosos y los inconfundibles galenos. La infaltable trilogía que se hace un trébol de cuatro hojas con la anuencia y participación de las sotanas.

El tanatorio (local de servicios funerarios) del monasterio budista Phai Ngern en Bangkok, donde fueron hallados más de 2000 fetos, será convertido en un centro de meditación, según informa la agencia de noticias EFE. Las correspondientes investigaciones dan como resultado que los fetos fueron llevados al lugar desde las clínicas ilegales donde se realizaban abortos. Religiosas y médicos se hallan comprometidos en el caso.

Narra el informe que el lugar se pudo ubicar debido al mal olor que emanaba del edificio cuando en la morgue se rompió el horno donde se quemaban los cadáveres.

Dado que en toda la nación está prohibida la interrupción del embarazo, las autoridades sospechan de clínicas ilegales implicadas  en  prácticas abortivas.

Ello ha dado motivo al inicio de una investigación en más de 4000 hospitales en BangkokLa peste no tiene fronteras, colores políticos ni credos religiosos. Para el caso, parece que esta viajó de Irlanda, Australia, Canadá y Estados Unidos, por citar algunos, hasta el Asia y se ubicó en Tailandia.

La muerte de bebés, seguramente también el robo y venta, a la orden del día donde desfilan vaporosos hábitos, mandiles blancos y sotanas. Los tumores varían en forma, tamaño y a veces hasta de color pero la enfermedad es una sola y la misma, letal y terminal. El crimen pulula en orfanatos y conventos, sinagogas y templos del mal. Budistas, católicos y de toda variedad religiosa. Por ello es necesario su fin con la manifestación en gloria de… ¡Jesucristo Hombre!