Sacerdotes,Teodoro Chipic Morales y Felipe Nery Quintanilla, capturados por supuesto abuso sexual a sacristán. Guatemala

Las víctimas ya no son víctimas. Son combatientes.

Las víctimas ya no son creaturas débiles y que aterradas, se doblegan sin pelear.

Las víctimas ya no callan, gritan contra sus predadores.

Las víctimas de curas pederastas ya los denuncian ante las autoridades laicas.

Este es el caso del sacristán de la parroquia “Corazón de María” en el municipio de Santa Cruz del Quiché, en Guatemala.

El joven de 17 años dejó su pueblo natal buscando empleo; y nunca se imaginó que al encontrarlo el 1 de febrero de este año en el templo católico, también encontraría a dos curas degenerados y homosexuales que abusarían de él un mes después de contratarlo.

Pero este joven de Uspantán (pueblo de alto porcentaje de indígenas maya-quichés) no se quedó callado. Rompió el silencio y denunció a los dos sacerdotes ante las autoridades guatemaltecas. Así la Unidad Contra Delitos Sexuales de la Policía Nacional Civil capturó a los dos delincuentes sexuales por el delito de violación con agravación de la pena.

Este caso es un hito en la justicia guatemalteca, pues la regla ha sido fornicar con la gran putana vaticana y esconder y proteger a los curas pederastas. Por lo que es una muy agradable sorpresa que sólo un mes después de cometidos los abusos sexuales al menor, los curas pederastas ya están tras las rejas. Ahora esperamos que el Ministerio Público no le bese el “anillo” a los obispos y proceda a recabar y presentar las pruebas que condenen a los sacerdotes degenerados.

Lamentablemente, en un caso reciente, el Ministerio Público confabuló junto al cura pederasta José Gumercindo Solares Santos y haciendo un “pase mágico” digno de leguleyos, logró el sobreseimiento de la causa contra este cura (Secretario de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Guatemala) por haber violado repetidamente a una niña de 10 años en el Departamento de Santa Rosa.

Esperamos que para los curas Chipic y Quintanilla, la historia sea diferente: mucho tiempo detrás de los barrotes. Compartiendo celda con delincuentes que –espero- les den mucho de su propia medicina.