Monjas del Buen Pastor, dirigían centro de detención y tortura para mujeres en la dictadura militar

Ciudad de Rosario, Argentina. INSTITUTO EL BUEN PASTOR. No debemos dejarnos engañar por este nombre, que de bueno no tenia nada,  el cual era atendido por las “buenas”monjas. ¿Que de bueno puede tener un lugar donde las mujeres y niñas  son consideradas  locas, incorregibles, cuyo termino es tenido  como un  diagnostico de enfermedad, donde con el pretexto de enseñarles las hacían trabajar  como esclavas.

Un lugar que fue un centro de detención y tortura para mujeres en la ultima dictadura militar, y muchas de ellas asesinadas a sabiendas  de esas “buenas monjas”. Esta institución,  es una más de las abominaciones de la gran ramera católica.

Mujeres menores de 22 años  y niñas de hasta diez años, en condiciones de pobreza, consideradas “incorregibles”, en pleno siglo XX, a pedido de los padres o de una institución, o jueces de menores,  declaran “incorregible” a una púber y ésta es enclaustrada en el Buen Pastor para que se la “regenere” por métodos “científicos”. Estos metódos contenían ideas acerca de la mujer,  tales como: “Ustedes no son más que sexo” ,”Son la enfermedad del hombre”.

Las buenas hermanas del Buen Pastor se encargaron de la “implementación de programas, planes y métodos científicos de regeneración”. En 1985 entrevisté a la directora del Instituto del Buen Pastor de Rosario. La Hna. María Eufrasia Vergara señaló con el puntero: Las internas “se hallan aquí por problemas de conducta, pero más que nada por rebeldías propias de la edad”. En ese momento las confinadas sumaban entre 150 y 160 chicas, de veinte años como máximo.

“Aquí no hay detenidas” declara la directora. “Pero eso es lo que se piensa. Hablar del Buen Pastor es hablar de una cárcel. Y no es así” declara la Directora. Sin embargo, reconoce que ha habido intentos de fuga.

Regenerar lo degenerado, ser tratada científicamente para mejorar la moral, el Buen Pastor y entidades de caridad conexas sirvieron  para poner en marcha esta ideología del control.

Levantarse a las seis de la mañana. Ordenar el dormitorio. Aprender cocina, corte y confección, bordado, peluquería. Coserse la propia ropa. Salir a yugar en el servicio doméstico. Trabajar internamente en talleres de bordado o de fabricación de productos para empresas, (carpetas de escritorio, bolsas de polietileno, de papel). “Tienen el día muy ocupado” declara la directora

En archivo de tribunales de principios de siglo: “Florentina Saavedra de Tandil,  fue pedida por el señor José Carré, quien se presentó en la Defensoría solicitando una menor para el cuidado de su señora madre, y existiendo en depósito la menor Florentina Saavedra, le fue concedida bajo las siguientes condiciones …”, y se detallaban los términos habituales del “contrato” por el cual un servicio doméstico se enmascaraba como “protección a la menor”. En la práctica las chicas eran simple mano de obra gratuita cedida a una familia.

Asimismo, se recurrió al Buen Pastor para encerrar a presas políticas en el período 75 / 83, algunas de las cuales fueron torturadas durante su estadía en esa casa de moral y luego desaparecidas, como puede testificar la autora de esta nota, apresada por los militares en diciembre del 75 y llevada al instituto de Santa Fe, donde convivió nueve días con cuarenta detenidas por razones ideológicas.

“Esa regulación moral de la conducta, casi carecía de presencia propiamente médica , y en ella, el trabajo, era ya una condición de cordura, pero en un marco, unido al papel de la religión y la presencia protagónica de las monjas, que asimilaba muy directamente la locura femenina a una posición infantil. Y ese modelo de “buena niña que debe internalizar hábitos virtuosos, domina ese espacio de educación mediante premios, castigos y recompensas”. De eso se trata. Del manejo.